Conviene comenzar con una afirmación fundamental: determinadas fuerzas físicas, cuya incidencia y magnitud ejercidas sobre vehículos de cuatro ruedas serían absolutamente inocuas, actuando sobre vehículos de dos ruedas se convierten en causa de tremendos desastres viales, los cuales se caracterizan por el hecho de producir, virtualmente siempre, víctimas personales gravemente heridas o muertas.
Los factores generadores de este problema son de orden físico y, por lo tanto, no tienen solución, pues derivan de la estructura y funcionalidad de este tipo de vehículos, según se analiza a continuación.
El hecho fundamental consiste en que el desplazamiento de los biciclos -sean de propulsión por esfuerzo humano o a motor-, se desarrolla en equilibrio vertical inestable, por cargarse la totalidad de la masa -el artefacto y su conductor- sobre las dos reducidas superficies de las ruedas en contacto con el piso.
Dicho equilibrio, únicamente puede mantenerse en tanto el birrodado se encuentre en movimiento, pues se genera en la resultante del paralelogramo establecido entre las fuerzas de empuje, gravedad, fricción y conducción lateral, cuyas relaciones y magnitudes relativas varían recíproca y constantemente durante el recorrido en función de diversos factores mutantes, (distribución del peso en el vehículo, velocidad, pendiente del plano vial, dirección y fuerza de los vientos, estado del pavimento, habilidad del conductor, etc).
De allí que los tripulantes de estos aparatos, aún cuando conduzcan con absoluta pericia y prudencia, se encuentran sometidos, pasiva e involuntariamente, a condiciones de muy alta exposición al riesgo originadas en lo siguiente:
- En primer lugar, por causa de la inestabilidad del equilibrio, el conjunto de aparato y conductor es particularmente vulnerable a cualquier fuerza externa, en especial, a las que incidan perpendicular u oblicuamente sobre sus flancos, v. gr., el viento, la influencia centrífuga de las curvas, las perturbaciones dinámicas de los torbellinos creados por vehículos que los sobrepasan a velocidades elevadas, y, por supuesto, cualquier contacto material, por pequeño que sea, generan la inmediata desestabilización. Dichos efectos se incrementan por la adición de otro fenómeno físico, consistente en que, en la medida que el birrodado desarrolla mayor velocidad, disminuyen los coeficientes de fricción longitudinal y lateral de los neumáticos, aumentando proporcionalmente la sensibilidad a las fuerzas incidentes, en especial las que actúen sobre los costados.
- En segundo término, el mantenimiento del equilibrio vertical, que de por si es precario, puede volverse crítico debido a que, además de apoyarse el vehículo únicamente sobre las dos superficies de contacto de las ruedas, se agrega el hecho de que el centro de gravedad de la masa total se encuentra relativamente muy alto con relación al suelo. Esto hace que las desviaciones de dicho centro con respecto al eje vertical sean de difícil corrección, y, si son demasiado acentuadas, terminan inevitablemente en caída. Por tal motivo las fuerzas de fricción se vuelven vitales, dado que, si son escasas por desgaste de neumáticos o por problemas derivados de la superficie de rodamiento (clase de material, roturas, defectos, humedad, cuerpos extraños, viscosidad) (Nota: superficie de rodamiento es la calzada), el vehículo tiende a patinar, y al desplazar el centro de gravedad, se desequilibra y escapa del dominio por la simple aceleración o frenado normales, sobre todo en las curvas debido al empuje centrífugo.
- Por último, y esto es lo crucial, el cuerpo del conductor del biciclo se encuentra plenamente expuesto, sin protección material alguna que le cubra de un impacto o caída ni que los atenúe, (salvo el casco craneal). Cuando cualquier factor intempestivo le desequilibra o el frenado brusco o colisión le proyectan hacia adelante, su masa corporal inevitablemente cae o es lanzada y, eventualmente, rueda o se arrastra sobre la vía, con lo queda interpuesto en la directriz de marcha de los vehículos que le siguen, los cuales, con lamentable frecuencia, le arrollan o embisten.Si el birrodado choca contra un objeto sólido -vehículo, columna, muro, etc- el cuerpo del sujeto impacta "muerto" contra el mismo por la carga inercial acumulada, lo que, generalmente, le ocasiona severas heridas en cráneo, rostro y caja torácica.
La desprotección corporal objetiva explica que los ciclistas y motociclistas virtualmente siempre resulten lesionados, sea por caída, por colisión, por arrastramiento o por arrollamiento, o por todo ello en secuencia sucesiva; la mayoría de los grandes politraumatizados pertenecen a esta categoría de usuarios, siendo sus típicas lesiones una horrenda sumatoria de fracturas múltiples, escalpes, hundimientos, excoriaciones y hasta amputaciones traumáticas.
Tales condicionantes determinan que los siniestros en que están involucrados biciclos tienden, de por si, a ser muy graves o fatales para sus conductores y acompañantes; las consecuencias leves constituyen la excepción
Ante este cuadro de peligro de vida extremo, el principio del caso adquiere toda su virtualidad en defensa de los sujetos amenazados,lo que funda las correlativas obligaciones de los motoristas que, en general, son las siguientes:
a) Mantener distancias de separación longitudinales y laterales -"cojines" o "colchones"- lo mas amplias posibles para garantizar espacio/tiempo de maniobra suficiente en previsión de que el biciclo se desvíe de su trayectoria por cualquier motivo, frene, o, incluso, se desestabilice en forma espontánea. Precisamente, una de las causas mas comunes de siniestro o agravación del mismo es marchar "arriba" o "encimado", o sea a distancia longitudinal de separación exiguamente breve respecto al birrodado, o, lo que es quizá peor, del mismo modo paralelamente a él, sea por su izquierda o su derecha.
b) Aplicar la máxima cautela y precaución en los adelantamientos y sobrepasos, advirtiendo claramente al conductor del biciclo mediante señales la intención de hacerlo y asegurándose de disponer de extenso margen de espacio/tiempo para cumplir la maniobra completa sin aminorar, desistir, ni verse obligado a cortarle la directriz de marcha a distancia escasa en la fase de reingreso a la corriente.
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